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20080910

dexter vs. dexter

dexter

Se abalanza hacia nosotros la tercera temporada de Dexter, una de las serie televisivas más interesantes del panorama actual, y blablabla…

A la mierda! Estoy cansado de oír hablar por hablar sin ningún sentido. A todo el mundo gustan las atrocidades del amigo Dex, pero nadie sabe por qué. Todos comentan que cada temporada funciona con precisión suiza y la mayoría habla de que es una serie que cada temporada se basa en un libro. (i.e.: “La serie está basada en una saga literaria del escritor Jeff Lindsay. Cada temporada es una novela, y la adaptación audiovisual de la primera es bastante fiel. Entonces, no hay peligro de que un grupo de guionistas se vuelva loco y lleve las cosas hacia costados absurdosHernan Casciari dixit)

¿Queréis saber qué se esconde detrás de esta última afirmación? Pues un puñado de novelas mediocres que han tenido la fortuna de encontrarse con un buen puñado de guionistas televisivos en un particular estado de gracia y coordinación. Porque sacar semejante serie, con tantos aciertos por segundo de metraje, de las ideas esbozadas en las novelas de Jeff Lindsay tiene mucho mérito. Porque los libros en los que nació Dexter Morgan tienen cierta gracia, pero se sonrojan ante lo bien exprimido que está el mundo de ese científico de la policía de Miami.

Las cosas claras: la primera temporada se basa en el argumento de “El Oscuro Pasajero” (Darkly Dreaming Dexter, 2004), y la segunda temporada, acoge un par de ideas de “Querido Dexter” (Dearly Devoted Dexter, 2005), la segunda novela de la saga. Y nada más. Con suerte, la tercera temporada se alejará aún más del original (aunque hay que reconocer que aún quedan algunas grandes ideas por aprovechar)

En comparación con los 12 primeros capítulos televisivos, “El Oscuro Pasajero” (la historia del juego entre Dex y su “espejo”) es poco más que un esbozo de guión en el que se presenta la trama. Los personajes son meras pinceladas, la historia es básica y bastante simple, y Dexter presenta tan poco carisma como irritante es su forzada esquizofrenia. Porque esa es básicamente la principal diferencia entre la serie y la novela: el asesino en el libro se desmarca por completo de lo que sucede (deja actuar a su “oscuro pasajero”) y si bien no es tanto una realidad como una excusa del protagonista para justificar sus impulsos, queda lejos de la entidad que tiene Dexter como personaje en la televisión, bien perfilado, creíble, inteligente, cínico (que no desagradable, como en el libro), con muchas facetas, pero un ente completo en todo momento. Y de la misma forma son tratados el resto de personajes: en el libro son planos rozando el estereotipo más ridículo. Está claro que todo lo que nos presenta Lindsay viene filtrado por el texto en primera persona firmado por Dexter, pero eso no impide en los episodios televisivos que los personajes bailen alrededor del justiciero oscuro con cierta presencia y credibilidad.

dexter

Y ese es otro punto destacado. La introspección del protagonista pasa de ser lineal y vacua en la versión escrita (su inteligencia se demuestra porque es un graciosillo, ni rastro de brillantez), para llegar a una complejidad admirable en la segunda temporada, en la que se deja de lado el libro “Querido Dexter” (que tira por derroteros manidos sobre mad doctors y nuevos psychos). En ese momento todo Dexter tiembla tanto por dentro como por fuera cuando su sistema de creencias se viene abajo y debe volver a reconstruir una máscara social que oculte al monstruo… (bueno, eso también se esboza en la novela, pero lo soluciona aprendiendo a beber cervezas en casa de su “prometida”).

Es tanta la diferencia de resultados partiendo de la misma premisa, que hablar de inspiración es otorgar demasiada importancia a lo que no pasa de ser un primer esbozo de guión alargado hasta lo indecible con gracias, humor negro y mala leche.

Pero en todo caso, lo más curioso de todo es cómo se han cambiado las tornas entre libro y película. Y no me estoy refiriendo sólo al recurrente y aburrido “me gustó más el libro”, que utilizado en este caso debería ser motivo justificable para realizar un salvaje empalamiento con bates adornados con fotos de Jeff Lindsay, me refiero al hecho de que se intercambian el uso de los tempos argumentales habituales. Me explico:

Lo normal es que una serie tenga un hilo argumental general, otro hilo por temporada y alguna historia autoconclusiva para cada episodio. Esto ya no es tan habitual en los tiempos que corren y muchas series se han apuntado a prescindir de la historia autoconclusiva para zanjar tramas a final de temporada (olvidad Lost, que eso es otra cosa). Bien, Dexter se apunta a este último sistema, y cada temporada es como un libro: presentación, nudo y desenlace. Puede quedar algo suelto, pero se cierran tramas al final del último capítulo del año. En cambio, no es tan normal que sea la novela la que se comporte como un capítulo autoconclusivo, y las de Lindsay lo hacen. Cuando todo está evolucionando a tramas complejas y ricas, el señor escritor, cierra cada libro como si un capítulo de “Corrupción en Maimi” se tratara: Pum!, el malo muerto, chiste final, fundido a negro, títulos de crédito.

Un final atropellado, para una novela atropellada.

En este caso, y espero que sirva de precedente, la televisión ha evitado que una gran historia se quede en el más lastimoso de los anonimatos.

¿Quién nos lo iba a decir?


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10 comentarios :

saricchiella dijo...

Absolutamente de acuerdo. Después de ver la primera temporada, y de engancharme sin remedio a un sociópata condenadamente bueno en lo que hace (¿es grave, doctor?), cogí el libro queriendo más, y vaya chasco.

Es que... ya le conozco. Le he visto actuar, le he oído pensar, he estado ahí mientras trabaja, me he emocionado con él al encontrar un nuevo "regalo" del ice-truck killer. El libro es como cuando una persona trabaja con un amigo íntimo tuyo, y sin saber que es tu amigo te empieza a hablar de él (y mal, encima). A ti te sale una sonrisita cómplice al escuchar las "barbaridades" que hace, mientras piensas que esa persona nunca podrá conocerlo como tú.

Vamos, digo yo...

Saludos, caballero :)


pd.- De todas formas, algo raros tienen que ser los guionistas para haber calado tan bien al personaje :P

pd2.- Aún no he visto la segunda temporada!! Ya me puedo dar prisa...

EKI dijo...

No voy a negar nada de lo que dices, porque posiblement etengas razón.

Y voy a encauzar el diálogo a esta parte de tu artículo que habla sobre "obras audiovisuales basadas en obras literarias".

Una obra BASADA en otra quiere decir que utiliza la otra como BASE para construir algo nuevo y DIFERENTE.

Una obra ADAPTADA de otra ya parece más orientado a ser una traducción a otro lenguaje mediático.

Según lo que explicas, la primera temporada de Dexter sí que está basada en el primer libro.

Y por lo que cuentas, deduzco que la segunda temporada está, introduzco un tercer término aquí, INSPIRADA en la segunda novela (aunque basada en la primera novela y temporada).

Y quiero diferenciar el estar Inspirada de el estar Basada en el hecho de que la Inspirada tiende a cambiar bastantes cosas importantes de la base que supone original más directo.

Otro caso similar, ocurre con Gossip Girl, de la que sé que los primeros capítulos de la serie, prácticamente coincidían con una novela cada uno (salvando diferencias de algunos personajes), pero ya a mitad de temporada parecían haber dejado atrás los libros dirigiéndose por otros derroteros y separándose más de los libros.

Y es que una traducción literal de una saga no tendría sentido más que si la saga está cerrada y se hicieran películas o, como mucho, una miniserie. ¿Alguién ha dicho La Torre Oscura?

Ya está, ya no recuerdo de qué estaba hablando al principio. Suficiente desvarío por hoy.

Un saludo ;)

kuroi yume dijo...

saricchiela, no sé si has leído la 2 novela, pero, a no ser que nos sorprendan con algo en la tercera temporada, no merece la pena. Ya tardas en verla, sí.

eki... joer! esto... sí, la primera está BASADA y la segunda yo diría que ni INSPIRADA. Pero la primera temporada sí que se podría llamar una "traducción literal" (como una miniserie) si no fuera porque mejoran el producto más que cambiarlo. Argumentalmente es igual, pero como si la novela estuviera escrita en una servilleta de papel en un bar y luego llegas a casa y al ponerte a reescribirla te sale un tomo de enciclopedia.

Juanma Sincriterio dijo...

Bueno, ya conoces mi opinión sobre ésto. Incluso en la primera temporada de Dex, más que basarse en la novela, los guionistas cogieron una serie de ideas y y las desarrollaron hasta el infinito y más allá. La misma raíz de la temporada, el conflicto/relación entre los dos psychos es en un 90% obra suya, no de Lindsay. Y eso por no hablar de la evolución de los personajes (inexistente en la novela) y unos cuarenta o cincuenta detalles más. Como mucho, la novela es la semilla que los guionistas de la serie han convertido no en una planta, sino directamente en un bosque. Así de grande veo la diferencia entre ambas.

P.d. ¿"la adaptación audiovisual de la primera es bastante fiel"? ¿El señor gurú se dio cuenta de que le habían pillado la mentira y editó el post? Cuando yo lo leí eran las dos temporadas las fielmente adaptadas...

J. Esteban dijo...

En el fondo la culpa no es del lumbreras defensor de Lindsay, sino tuya. Por leer a subnormales.

kuroi yume dijo...

XDDDDDDDD
touché!

marc jardí dijo...

a la verga! maese yume es usted el má má má má grande todos.

a sus pies...

p.d.te habrás quedao a gusto no?

kuroi yume dijo...

jejejejeje, pues en la segunda relectura eliminé casi todas las palabrotas!

Higronauta dijo...

Y lo más jocoso/irónico del asunto es que todos (o al menos los aquí presentes), hemos acabado comprando, si no leyendo, las obras del señor Lindsay (para su bien económico) por culpa de / gracias a su referente catódico, independientemente de su infima calidad, cuando, de otra forma, no nos hubiéramos ni acercado a una legua de ellas.


Apostilla: Llegando más lejos estuvo el maestro Welles, que, mientras se hallaba hablando con el estudio para el título y argumento de su próxima película, y sin ninguna idea en mente, alargó la mano hacia el expositor de libros del quiosco que había allí al lado, citó el título y, sin saber si quiera de que iba, recreó un argumento delicioso para los productores. De ahí surgiría La Dama de Shangai, una película que tiene del referente únicamente eso, el título.

Queco dijo...

Pues ojo al argumento del tercer libro, que incluye sectas arcanas, entes malignos, dioses fenicios y niños psicópatas. Me quedo con la serie, gracias.